
Uno no necesita ser abogado, ni mucho menos juez; para prever lo que en un juicio puede ocurrir.
Digo esto porque, en la vista pública donde fue sentado como acusado, Edwin René Sánchez Canjura, conocido como “El Profe” se percibió desde el principio una serie de deficiencias de investigación fiscal.
De entrada el primer error. La jueza Consuelo Manzano, le advirtió al Ministerio Público Fiscal que la complicidad no necesaria atribuida al imputado podría modificarse a encubrimiento.
Era de pensar que los dos auxiliares fiscales le iban a solicitar al tribunal que modificara el grado de participación al momento de plantear los incidentes, pero no ocurrió y lo hicieron hasta en los alegatos finales.
En esa fase le solicitaron a los jueces que modificara la participación de Sánchez Canjura, de cómplice no necesario a coautor, nunca los jueces iban acceder a semejante petición porque violentarían las garantías fundamentales.
Además los fiscales estaban solicitando que se le enjuiciara como coautor cuando en realidad no pudieron establecer la existencia de tres requisitos. Que haya un acuerdo previo, que se compruebe una distribución de roles y funciones y que haya ejecución de actos objetivos esenciales.
Pero lo que más me hizo pensar sobre una absolución fue la declaración del testigo clave “Saúl”, no tuvo congruencia, se mostró muy inseguro y contradictorio, intentó sorprender a los jueces con su testimonio muy poco contundente, a lo mejor lo pudo haber hecho en su momento, pero no así al defensor del imputado, Reynaldo González, un catedrático con 15 años de estar en la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador que lo puso sobre la pared cuando le hizo preguntas sobre ubicación de tiempo y espacio.
El juicio en mención lo seguí de principio a fin, y con mi experiencia de diez años en ese tipo de coberturas, fue la primera vez que en la que pude observar que la Fiscalía no presentó testimonio de agentes policiales que investigaron el caso, nunca presentaron álbum fotográfico, una planimetría para ubicar geográficamente la zona donde supuestamente se hizo la entrega del fusil, tampoco hubo reconstrucción de los hechos y por si fuera poco jamás se supo de donde sacaron el famoso testigo.
En síntesis. “Señores fiscales les dieron una arrastrada”, un profesor de Derecho de la UES les dio cátedra de que no se debe hacer en un futuro o de lo contrario van a seguir cosechando los mismos resultados.
Ahora, me llama la atención, como funcionarios de otros órganos del Estado hacen semejantes aseveraciones de los jueces del tribunal y los relacionan con el defensor, en el proceso nadie tiene culpa que uno de los jueces y el abogado particular de Sánchez Canjura, sean catedráticos de la UES.
Mejor deberían reconocer que este caso y muchos más los han perdido por la deficiencia en la investigación policial y fiscal, mejor deberían de trabajar en el fortalecimiento de las investigaciones, porque de lo contrario van a seguir perdiendo muchos casos sonados más.
Digo esto porque, en la vista pública donde fue sentado como acusado, Edwin René Sánchez Canjura, conocido como “El Profe” se percibió desde el principio una serie de deficiencias de investigación fiscal.
De entrada el primer error. La jueza Consuelo Manzano, le advirtió al Ministerio Público Fiscal que la complicidad no necesaria atribuida al imputado podría modificarse a encubrimiento.
Era de pensar que los dos auxiliares fiscales le iban a solicitar al tribunal que modificara el grado de participación al momento de plantear los incidentes, pero no ocurrió y lo hicieron hasta en los alegatos finales.
En esa fase le solicitaron a los jueces que modificara la participación de Sánchez Canjura, de cómplice no necesario a coautor, nunca los jueces iban acceder a semejante petición porque violentarían las garantías fundamentales.
Además los fiscales estaban solicitando que se le enjuiciara como coautor cuando en realidad no pudieron establecer la existencia de tres requisitos. Que haya un acuerdo previo, que se compruebe una distribución de roles y funciones y que haya ejecución de actos objetivos esenciales.
Pero lo que más me hizo pensar sobre una absolución fue la declaración del testigo clave “Saúl”, no tuvo congruencia, se mostró muy inseguro y contradictorio, intentó sorprender a los jueces con su testimonio muy poco contundente, a lo mejor lo pudo haber hecho en su momento, pero no así al defensor del imputado, Reynaldo González, un catedrático con 15 años de estar en la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador que lo puso sobre la pared cuando le hizo preguntas sobre ubicación de tiempo y espacio.
El juicio en mención lo seguí de principio a fin, y con mi experiencia de diez años en ese tipo de coberturas, fue la primera vez que en la que pude observar que la Fiscalía no presentó testimonio de agentes policiales que investigaron el caso, nunca presentaron álbum fotográfico, una planimetría para ubicar geográficamente la zona donde supuestamente se hizo la entrega del fusil, tampoco hubo reconstrucción de los hechos y por si fuera poco jamás se supo de donde sacaron el famoso testigo.
En síntesis. “Señores fiscales les dieron una arrastrada”, un profesor de Derecho de la UES les dio cátedra de que no se debe hacer en un futuro o de lo contrario van a seguir cosechando los mismos resultados.
Ahora, me llama la atención, como funcionarios de otros órganos del Estado hacen semejantes aseveraciones de los jueces del tribunal y los relacionan con el defensor, en el proceso nadie tiene culpa que uno de los jueces y el abogado particular de Sánchez Canjura, sean catedráticos de la UES.
Mejor deberían reconocer que este caso y muchos más los han perdido por la deficiencia en la investigación policial y fiscal, mejor deberían de trabajar en el fortalecimiento de las investigaciones, porque de lo contrario van a seguir perdiendo muchos casos sonados más.
5 comentarios:
Que interesante post sobre el juicio del profe.Muy atinados sus comentarios, felicidades
Me llega mucho su artículo del juicio 5-J, todo lo que usted dice es una realidad, en este país todo mundo quiero opinar sin conocer el caso, su análisis está buénisimo, lo felicito señor periodista, le digo que también sigo de cerca sus reportajes en Diario El Mundo y también lo escucho en la radio.
Ya es hora que La Fiscalía y la Policía se preocupen por mejorar sus investigaciones y que no quieran que los jueces condenen simplemente con indicios y no le presentan pruebas suficientes.
Bueno, lo que se ha dado en este proceso judicial es una muestra de la poca capacidad de investigación que hay. Fiscalía y Ministerio de Seguridad están acostumbrado a que los jueces solo fallen a favor de sus intereses y no saben aceptar la derrota.
Me parece que el tema de la investigacion en nuestro país está en pañales, felicito al escritor de este artículo por el acertado análisis.
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