En ocho años, de circulación del dólar no he visto ningún cambio en la economía salvadoreña, lejos de eso hemos retrocedido porque en este país el costo de la vida ha ido en detrimento.Lo que antes valía un colón hoy cuesta un dólar, muy lejos ha quedado aquella promesa del gobierno arenero que bajo los argumentos de preservar la estabilidad económica e incorporar a El Salvador en el proceso de integración económica mundial, nos terminó imponiendo el billete verde.
El ex presidente Francisco Flores, se jactaba diciendo que la Ley de Integración Económica (LIM) que permitió la circulación del dólar desde el 1 de enero de 2001, era un sinónimo de estabilidad para las familias salvadoreñas.
Pero esa fue otra de las grandes demagogias de los gobiernos areneros y que los salvadoreños debemos tener muy presentes ante la proximidad de una contienda electoral en la cual se elegirá a un nuevo presidente.
Y es que Arena, desde un principio armó todo el paquete para favorecer como siempre su sistema capitalista, sino hay está el ejemplo, la LIM estableció un bimonetarismo, sin embargo los bancos en forma planificada y escalada comenzaron retener los colones hasta dejar circulando únicamente al dólar.
En síntesis, El Salvador desde hace ocho años se ha mantenido estancado y la deuda externa ha sido la única salida de los gobiernos derechistas, es más nuestro país desde la vigencia de la dolarización eliminó una política monetaria ya que el Banco Central de Reserva (BCR) pasó a depender de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Que risible, nuestro país no fabrica ni si quiera la moneda de circulación, cuando otros países como Guatemala, Honduras y Nicaragua, tienen al menos esa posibilidad, no crean, muchos salvadoreños tenemos ese resentimiento y el cual se manifiesta en las encuestas.
Al culminar el año 2008, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), en una encuesta dijo que la mayoría de salvadoreños considera que la principal razón por la que subió el costo de vida en El Salvador es por la dolarización (30,7%), seguido por la falta de un control gubernamental de precios (19,7%), mientras que un 16% lo atribuyó al incremento de los precios del petróleo.