jueves, 16 de abril de 2009

PANDILLEROS PIRATAS EN EL SALVADOR

A nivel centroamericano, El Salvador es el único país en el cual las pandillas se han apoderado del ilícito negocio de la piratería de software, según el informe presentado ayer por Microsoft Corporation.
Sebastián Gutiérrez Analista de Antipiratería para América Latina dijo que en este ilícito se conocía de la incursión de estructuras de crimen organizado como redes de blanqueo de dinero y narcotráfico, pero la última información obtenida es el involucramiento de maras en nuestro país.
“Resulta que estas pandillas estaban marcando el software con un alacrán o un escorpión, y por medio de investigaciones nos dimos cuenta que este es un símbolo que pertenece a estas pandillas, ellos cuando venden el software pirata siempre le ponen el alacrán, el alacrán” manifestó Gutiérrez.
El experto encargado del único laboratorio forense para el análisis de productos ilegales en el continente, dijo que las pandillas salvadoreñas han marcado su producto con el alacrán o escorpión por dos motivos: uno es monopolizar la piratería y tener el control total en el país, al tener marcado los discos les permite no dejar entrar a nadie más al mercado pirata ya que ese negocio es rentable siempre y cuando ellos sean los únicos porque al tener mucha competencia la rentabilidad se les viene abajo.
“Ellos mismos se encargaban, que los que estuvieran vendiendo software pirata y que no fueran parte de la pandilla iban a tener problemas con ellos” sostuvo Gutiérrez.
Pero además de eso las pandillas al crear un distintivo comercial en sus productos piratas les ha permitido diferenciarlos y ganar un respeto en ese mercado ilegal.
Esta es una investigación que está en curso y que aún las autoridades policiales expertas en la materia están indagando, aunque en sede fiscal no se tiene conocimiento del fenómeno.
Karla Ponce, coordinadora de fiscales de la Unidad de Propiedad intelectual, expresó ayer que Microsoft no les ha informado aún de esta situación, pero que están anuentes a recibir cualquier denuncia para realizar las investigaciones respectivas.
Para Microsoft el involucramiento de maras en la piratería de software es algo muy delicado y se le debe poner mucha atención, por el momento solo en El Salvador se detectado y están siguiendo la pista desde hace cinco meses cuando conocieron el problema.
Y es que los grupos de mara han llegado instalar sus propios laboratorios rudimentarios donde tienen toda su materia prima que va desde CD’S en blanco, impresores de papel y hasta sus centros de acopio.
El Salvador según señala el informe tiene una tasa de piratería bien alta, la cual de 81% ocupando el cuarto lugar en América Latina; pero aún no ha llegado a niveles de especialización como ocurre en Venezuela primer lugar en piratería con un 87%. Luego le sigue Bolivia y Paraguay, con 82%
Max Orellana, director legal de propiedad intelectual para el Caribe y Centroamérica de Microsoft Corporation, dijo que El Salvador en los últimos años había mostrado una tendencia de crecimiento en piratería, pero en el último informe bajó 1%.
Aunque es una reducción muy mínima, Orellana, comentó que para ellos es muy importante porque se logró parar la tendencia de crecimiento que venía experimentando el país.
Impacto fiscal de $ 8 millones
El fisco deja de percibir $8 millones a raíz de la piratería de software, aquí según los expertos de Microsoft Corporation, no solo se toma en cuenta sus productos, sino también la falsificación de música, películas y videojuegos.
Para mayo se espera el nuevo informe mundial sobre piratería y los expertos prevén que nuestro país va experimentar un incremento del impacto fiscal producto de la piratería. “Seguramente va subir porque el mercado de computadores tiende a subir año con año, hay más computadoras; y si hay más computadoras puede haber más piratería sino se dan los pasos adecuados, tiende a subir, a veces baja la piratería y suben las pérdidas fiscales porque el mercado crece más año con año”, comentó Max Orellana, director legal de propiedad intelectual para el Caribe y Centroamérica de Microsoft Corporation.
En el país los niveles de piratería ha pasado de medio a alto, por eso la importancia de que las autoridades encargadas de investigar se especialicen en la materia, porque la calidad del arte en la materia de falsificación se está incrementando.
“Desde el 2004 que se comienza a medir esto a nivel mundial, El Salvador no para de subir el índice de piratería hasta el 2007 que se revierte la tendencia y baja a 81%, este es el reflejo de lo que cuesta bajar un punto de piratería”, agregó ayer Orellana, en el marco de una capacitación que dieron a fiscales y representantes de otras instituciones involucradas en el combate a la piratería.

Crimen cibernético
se aprovecha del
uso de software falsos

Instalar un software pitara en las computadoras es darle una herramienta al crimen cibernético. Esa fue la conclusión a la que llegaron ayer expertos de Microsoft Corporation.
Al tener un windows ilegal se le está dando la clave y toda la información personal a los piratas.
Sebastián Gutiérrez, experto antipiratería, dijo que si desde una computadora con software falso una persona realiza una transacción bancaria, un pirata fácilmente puede acceder a la información y luego cuando el usuario no está conectado ingresa a la cuenta bancaria y hace una transacción de dinero, causando así un desfalco financiero.Y es que los criminales cibernéticos están volviendo zombie las computadoras cuando los usuarios están desconectados. “Qué significa un computador zombie, un computador zombie significa que lo toman y lo utilizan para hacer cualquier crimen en la red y usted no se da cuenta, y el día de mañana lo andan en una investigación sobre algún crimen de internet, de pornografía infantil, robos claves y robo de cuentas bancarias”, expresó Gutiérrez.
Max Orellana, agregó que ese robo de identidad de los piratas incluso desencadena en problemas financieros porque con la información que extraen de los usuarios con software falso se dedican a realizar compras con tarjetas de crédito sin que las personas se enteren de lo que está ocurriendo.
Por eso consideran importante tomar las respectivas precauciones y evitar el uso de programas piratas.
Laboratorio forense
apoya a autoridades

Microsoft Corporation a través del laboratorio forense para el análisis de productos ilegales está brindando tres servicios en Latinoamérica.
Sebastián Gutiérrez, encargado del laboratorio único en el continente y el noveno en el mundo tiene como función estudiar detalles de las características de seguridad que están siendo vulneradas y falsificadas por los grupos criminales que se dedican a la piratería de software.
La sede está en Colombia, este país es el que tiene el nivel más bajo en piratería en Latinoamérica con un 58%.
El laboratorio está sirviendo de apoyo tecnológico a las autoridades fiscales y policiales que investigan delitos de violación a la propiedad intelectual.
En Colombia, actualmente se están analizando 30 muestras de casos de piratería generados en El Salvador y cuyos responsables son grupos de pandillas que se han apoderado del mercado pirata. Microsoft Corporation, está apoyando la labor de peritos proporcionándoles informes técnicos, proporciona también entrenamiento y capacitación y análisis de muestras para que sean utilizados en los procesos judiciales, si las autoridades de los respectivos paises lo requieren.

martes, 14 de abril de 2009

DE LA GLORIA AL INFIERNO

El último escándalo protagonizado por el presidente Fernando Lugo, no viene más que a confirmar que la iglesia católica está en manos de curas y obispos depravados y enfermos que se aprovechan de su condición y que seguirán haciéndolo quien sabe por cuanto tiempo más.
Yo en verdad retomo este caso de Paraguay para hacer referencia a nuestro país, cuantos casos no se han dado y siguen ocurriendo desde las entrañas de la iglesia católica.
Muchos de los responsables siguen en sus respectivas parroquias y otros mejor decidieron salirse o mejor dicho los salieron de sus respectivas diócesis para tener aún más libertad de hacer lo que les da la gana, engañando a mucha gente, pero claro se valen de su independencia.
Al menos el señor Lugo lo admitió al verse acorralado, pero en El Salvador, hay curas que saben perfectamente en lo que andan y lo niegan, aparentan ser mansas ovejas, pero a juzgar por la fichitas que tenemos en nuestro medio.
Se conocen casos de curas que se jactan de poner en practica todos los valores morales y éticos y de ser transparentes, pero solo ellos y un grupo reducido de personas saben el mundo en el que viven y la doble vida que llevan.
Pero volviendo al caso Lugo en los periódicos paraguayos me encontré fragmentos del testimonio de Viviana Carrillo. La joven ha relatado que todo comenzó desde que ella tenía 16 años.
"Siendo muy joven aún (tenía 16 años), aproximadamente en el 2000; y al tiempo en que realizaba mi preparación para realizar mi confirmación dentro de la religión católica en la cual fui bautizada por mis padres, conocí al Obispo Fernando Lugo en el Departamento de San Pedro de donde soy originaria; cuando vivía en la casa de la señora Edith Lombardo de Vega", señala el escrito.
Continúa explicando que aparte de acompañar a la demanda con fotografías y el certificado de confirmación firmada por el entonces obispo, "desde aquella tierna edad, el demandado me sedujo, y empezamos a tener un relacionamiento amoroso, el cual se inicio porque él se quedaba a dormir en la casa de mi madrina Edith Lombardo de Vega en la localidad de Choré, en cuya casa también vivía yo".
"Todo se inició una vez cuando le llevé las ropas de cama a su habitación, y al preguntarle si necesitaba algo más, ñel me dijo que sí, que a mí era a quien él necesitaba, siendo a partir de ese momento constante su acoso, hasta que debido a mi corta edad e inexperiencia, fui seducida por su forma de hablar, pro sus palabras bonitas, por sus expresiones bellas, y por las promesas que me hizo de renunciar a su cargo por mí, y que pretendía compartir una vida conmigo y que tengamos muchos hijos y formemos un hogar, habiendo sido él mi primer y único hombre", detalla la demanda.

Explica luego que "poco tiempo después, al sospechar mis padres y mi madrina lo que estaba ocurriendo, todos mis familiares y personas cercanas me dieron la espalda, diciéndome que eligiera vivir en el pecado (por estar con un sacerdote) o que me arrepintiera y me olvidara por completo de lo que había pasado".
La mujer relata luego que el motivo que detonó su demanda fue la desatención en la que Lugo tenía al hijo y expresa que una vez discutiendo sobre el asunto "me dio un golpe en la cara", molesto porque le dijo que al parecer él no quería al niño.

Buscando información sobre antecedentes me encontré también con otros religiosos que en los últimos diez años han protagonizado escándalos sexuales.
Pero antes de detallar algunos casos relevantes cabe preguntarse. ¿Integrará Fernando Lugo la lista de los obispos expulsados de la iglesia católica por aberraciones? Bueno, con su confesión pasa a ser un candidato.

CASOS SONADOS EN LA ÚLTIMA DÉCADA

Bernard Law, arzobispo de Boston (Estados Unidos), fue finalmente "dimitido" en diciembre de 2002, más de un año después de que en su archidiócesis estallasen cientos de casos de delitos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes y encubiertos por el cardenal Law con plena conciencia y voluntad de proteger a los delincuentes con desprecio de sus víctimas (ver Caso 2). De todos los casos conocidos hasta la fecha, este cardenal es el que mayor número de delitos ha encubierto y ha propiciado (buena parte de los sacerdotes que encubrió volvieron a delinquir en numerosas ocasiones, cosa que pudieron hacer gracias a la protección continuada que les facilitó el cardenal). Al igual que sus colegas, prelados delincuentes sexuales por acción (agresores ellos mismos) o por omisión (encubridores y cómplices), Law tampoco ha sido juzgado por un comportamiento delictivo que ha protagonizado durante décadas. Sigue contando con la protección del Papa.

Edgardo Storni, arzobispo de Santa Fe (Argentina), fue procesado judicialmente en agosto de 2002 acusado de haber abusado sexualmente de al menos una cincuentena de jovencitos, todos ellos seminaristas. El Vaticano le investigó por esta misma conducta en 1994, pero silenció su expediente. En el momento de cerrar la edición de este libro, a principios de septiembre de 2002, en el Vaticano se había adoptado la decisión de removerlo de su cargo, pero todavía no la había materializado (ver Caso 9). Nota: Storni fue removido de su cargo en octubre de 2002.

Francisco José Cox, ex arzobispo de La Serena (Chile), fue recluido de por vida en un monasterio en noviembre de 2002 por "comportamiento impropio con niños varones". Los abusos sexuales a menores cometidos por este prelado se produjeron a lo largo de muchos años, pero sólo ahora la Iglesia tomó cartas en el asunto. La comunidad a la que pertenece el prelado, la de Shoenstatt, le examinó y le encontró "no apto pasiquicamente para la función pastoral".

Alphonsus Penney, arzobispo de la diócesis de San Juan de Terranova (Canadá), dimitió, en julio de 1990, por haber encubierto decenas de delitos sexuales cometidos contra unos 50 menores por más de una veintena de sacerdotes de su diócesis.

Hubert Patrick O'Connor, obispo de Prince George (Canadá), en febrero de 1991, fue formalmente acusado por la Policía de haber violado a varias mujeres y de cometer asaltos obscenos contra varias otras.

Eamon Casey, obispo de Dublín (Irlanda), dimitió, en mayo de 1992, tras conocerse que era padre de un adolescente y que de los fondos de la diócesis había pagado a la madre, en 1990, unos doce millones de pesetas "para gastos".

Rudolf Bär, obispo de Rotterdan (Holanda), fue forzado a presentar su dimisión, en marzo de 1993, tras ser acusado de "homosexual".

Hansjoerg Vogel, obispo de Basilea (Suiza), dimitió de su cargo, en junio de 1995, debido a que estaba esperando un hijo de su amante.

Roderick Wright, obispo de la diócesis de Argyll y las Islas (Escocia), dimitió, en septiembre de 1996, tras haber protagonizado una ruidosa fuga con una atractiva feligresa.

Hans Hermann Gröer, cardenal y arzobispo de Viena (Austria) y presidente de la Conferencia Episcopal austriaca, fue forzado a dimitir de todos su cargos, en abril de 1998, tras ser acusado, en 1995, de cometer una diversidad de delitos sexuales contra menores, por una decena de antiguos seminaristas de los que fue confesor (ver Caso 6).

John Aloysius Ward, arzobispo de Cardiff (Irlanda), fue sustituido al frente de su diócesis, por el Vaticano, en diciembre de 2000, por la presión social desencadenada por haber encubierto a dos curas pedófilos de su diócesis que acabaron encarcelados, aunque la causa oficial para dejar su puesto fue la convalecencia de una trombosis.

Pierre Pican, obispo de la diócesis francesa de Bayeux Lisieux, fue condenado, en septiembre de 2001, a tres meses de prisión por haber encubierto a un sacerdote pederasta (ver Caso 4).

Anthony J. O'Connell, obispo de Palm Beach (Florida), dimitió en marzo de 2002 tras admitir haber abusado de dos seminaristas; con uno de ellos, a finales de la década de los setenta, se había metido en la cama, desnudo, cuando el joven acudió a él para pedirle consejo pastoral. O'Connell reconoció que su diócesis pagó a su víctima, en 1976, la suma de 125.000 dólares para ocultar los hechos (que incluían los tocamientos de O'Connell y los abusos sexuales de otros dos sacerdotes). "Ninguna de las personas que me nombró para este cargo lo sabía. Aunque siempre supe que estaba en mi pasado, no lo reconocí", dijo el obispo.

J. Keith Symons, el obispo anterior de Palm Beach al que O'Connell tuvo que sustituir en 1999, también debió dimitir tras verse obligado a admitir que había abusado de cinco monaguillos durante las décadas de los años 1950 y 1960.

Julius Paetz, arzobispo de Poznan (Polonia), renunció al cargo, en marzo de 2002, tras haber sido acusado de cometer abusos sexuales sobre decenas de seminaristas (ver Caso 8).

Brendan Comiskey, obispo de la diócesis irlandesa de Ferns, dimitió en abril de 2002, al hacerse público que encubrió los delitos sexuales que uno de sus sacerdotes cometió sobre varios menores (ver Caso 5).

Franziskus Eisenbach, obispo auxiliar de la diócesis alemana de Maguncia, renunció a su cargo, en abril de 2002, a consecuencia de la denuncia presentada por la catedrática Anne Bäumer-Schleinkofer, en septiembre de 2000, acusando al prelado por abuso sexual y daños corporales. Fue la primera vez que la justicia alemana investigó a un obispo y, aunque el proceso fue sobreseído por el tribunal de Coblenza, en noviembre de 2001, por falta de pruebas, el obispado tuvo que reconocer que entre la denunciante y el obispo hubo "contacto corporal", quedando sin aclarar todo un trasfondo de otras posibles relaciones sexuales.

Rembert Weakland, arzobispo de Milwaukee, solicitó al Vaticano, en mayo de 2002, que aceptase su jubilación anticipada tras saltar a la luz que compensó con 450.000 dólares a un ex amante adulto que le acusaba de violación.

James Williams, obispo de Louisville (Kentucky), renunció en junio de 2002 tras ser acusado por uno de sus antiguos monaguillos, James Bennett, un joven de 33 años, que acusó al obispo Williams de haber abusado sexualmente de él hace 21 años, cuando fue su ayudante en una parroquia; al parecer no fue su única víctima, ya que otras 90 denuncias de otras tantas víctimas incidieron en lo mismo.

James McCarthy, obispo auxiliar en la archidiócesis de Nueva York, dimitió de sus cargos en junio 2002 tras reconocer haber mantenido relaciones sexuales con varias mujeres, que en este caso eran todas mayores de edad.

George Pell, arzobispo de Sydney, renunció temporalmente a su cargo en agosto de 2002 tras ser acusado de haber abusado sexualmente de un menor de 12 años en 1961. Tres meses antes, en junio de 2002, varios feligreses le habían acusado de encubrir delitos sexuales del clero, cuando fue obispo auxiliar en Melbourne, en 1993, ofreciendo dinero a las víctimas a cambio de silencio.