


Llega otro sábado: y no es cualquier sábado, es el día en el cual cumplo mis 15 años haciendo radio, parece que fue ayer cuando hice mi primer turno en una cabina, recuerdo muy bien lo difícil que resultó para mi aquel 1 de noviembre de 1993, todos mis compañeros me dijeron “tu puedes, lo único que debes hacer es controlar tus nervios, eso es todo”.
Gilberto, un ex compañero con quien estudié locución cuando apenas yo tenía 15 años también me animó, y no se me olvida aquellas palabras de aliento, “debes sentirte orgulloso, imagínate, te estas convirtiendo en locutor más joven de la radio, a tus 16 años ya eres famoso bicho, ah…pero hay algo mejor te van a llover las chicas”. Bueno, Gil, que en paz descanse era de aquellos tipos que no dejaban pasar una chica, vaya tiempos aquellos.
Todos esos gratos recuerdos se me vinieron a la mente cuando este 1 de noviembre, entré a la cabina para conducir mi segundo turno, de 9:00 a 12:00 de la noche, ese turno que nadie quiere porque es fin de semana y todos prefieren irse de parranda y disfrutar con un par de “chevas” y “tecniquiar” en los mejores antros habidos y por haber, bueno locutores debemos ser, dicen que no hay periodista, ni locutor que no sea “bolito”, a juzgar por mis compañeritos que no pierden un finde sin probar las aguas locas.
Pero yo se que al salir de mi turno a las 0:00 horas me voy incorporar, claro no hay más de alguno que cinco minutos antes de salir de la cabina ya me está esperando para llevarme directamente al más famoso de todos, restaurante “Las cejitas”, ahí donde todos nos reunimos.
A esa hora ya voy contagiado por una retajila de bolos que en las tres horas de mi turno estuvieron llamando y poniéndole ambiente a la transmisión de la radio http://radiovictoria.org/index.html, bueno y es que ese turno de los sábados es peculiar y muy diferente a mis otros turnos, ya que la música ranchera y banda terminan contagiando a todo mundo, desde el más pequeño hasta el más adulto, todos entran en sintonía con la radio que les programa la canción menos esperada.
De entrada mi peculiar presentación. “Hola, muy….pero muy…. buenas noches, que tal, como está mi gente, es un placer enorme compartir con ustedes las próximas tres horas y que mejor manera de hacerlo que con la música que a usted la encanta escuchar”.
Y de entrada me dejo ir con la primera de las levanta polvos, no queda nada de mal iniciar con “Los jefe de jefes” o con el Rey de la música Ranchera; el gran Chente Fernández, o la mejor una banda al estilo de Kapaz de la Sierra, la Patrulla 81, o Banda Machos, huy…..eso de entrada pone en que pensar a mi audiencia y el teléfono de cabina no deja de sonar, la bienvenida a lo mejor me lo da una chica con una de esas cuentiadas que te invitan a algo más, “hola papi que rico se te oye, tu vos me vuelve loco, dame tu cel, quiero tenerte en privado”, jajajajaja, río y le digo pero de veras que eres atrevida, que te vas a dar, “bueno hay que probarlo, pero antes que sigas poneme, estos celos de Vicente y también la sorpresa de los Tigres”, así transcurre el turno con mucho ambiente y por su puesto con mucha audiencia , no solo en El Salvador, sino en todo el mundo con nuestra transmisión a través de la web.
Vale la pena sacrificarse tres horas, que bien me las pudiera pasar con todas mis cheros, pero no, como dice mi jefe en Diario El Mundo, a “la voz de caramelo” de Victoria, desde el viernes le están sonando las cacerolas y esperándolo con la banda regimental, jajajajaja…..solo río y después mi compañera Liseth, insiste en que le cuente una de esas “leyendas urbanas de la cabina” que ella llama, así todas llenas de morbo, ha; si supieras lo que hice el fin de semana, “cuéntame” dice, no “eso es privado señora” le respondo.
En fin la radio me ha dado la oportunidad de conocer mucha gente desde la persona más humilde, hasta el más alto funcionario, igual; mi trabajo como periodista que hago desde hace diez años me ha permitido realizarme y haber logrado un lugar de privilegio en el periodismo salvadoreño.
Agradezco a Dios y a toda mi gente que ha creído en mi en estos 15 años de hacer radio y que fue el trampolín para llegar hasta aquí, claro de una forma muy humilde y sencilla y respetando a todos los que me rodean.
Gracias a Radio Victoria, que me permitió iniciar el proyecto en 1993 y con mucho orgullo, digo que soy muy privilegiado de ser el único que ha sobrevivido de aquella primera generación de locutores y fundadores de la radio.
Empezamos de cero y hoy con mucho sacrificio, esfuerzo, perseverancia y humildad, nos hemos ganado un lugar de privilegio en nuestra audiencia, agradecer a todos nuestros radioescuchas que son muchísimos en Estados Unidos, Canadá, en Centroamérica, Suramérica, Europa y en todo el mundo.
Gilberto, un ex compañero con quien estudié locución cuando apenas yo tenía 15 años también me animó, y no se me olvida aquellas palabras de aliento, “debes sentirte orgulloso, imagínate, te estas convirtiendo en locutor más joven de la radio, a tus 16 años ya eres famoso bicho, ah…pero hay algo mejor te van a llover las chicas”. Bueno, Gil, que en paz descanse era de aquellos tipos que no dejaban pasar una chica, vaya tiempos aquellos.
Todos esos gratos recuerdos se me vinieron a la mente cuando este 1 de noviembre, entré a la cabina para conducir mi segundo turno, de 9:00 a 12:00 de la noche, ese turno que nadie quiere porque es fin de semana y todos prefieren irse de parranda y disfrutar con un par de “chevas” y “tecniquiar” en los mejores antros habidos y por haber, bueno locutores debemos ser, dicen que no hay periodista, ni locutor que no sea “bolito”, a juzgar por mis compañeritos que no pierden un finde sin probar las aguas locas.
Pero yo se que al salir de mi turno a las 0:00 horas me voy incorporar, claro no hay más de alguno que cinco minutos antes de salir de la cabina ya me está esperando para llevarme directamente al más famoso de todos, restaurante “Las cejitas”, ahí donde todos nos reunimos.
A esa hora ya voy contagiado por una retajila de bolos que en las tres horas de mi turno estuvieron llamando y poniéndole ambiente a la transmisión de la radio http://radiovictoria.org/index.html, bueno y es que ese turno de los sábados es peculiar y muy diferente a mis otros turnos, ya que la música ranchera y banda terminan contagiando a todo mundo, desde el más pequeño hasta el más adulto, todos entran en sintonía con la radio que les programa la canción menos esperada.
De entrada mi peculiar presentación. “Hola, muy….pero muy…. buenas noches, que tal, como está mi gente, es un placer enorme compartir con ustedes las próximas tres horas y que mejor manera de hacerlo que con la música que a usted la encanta escuchar”.
Y de entrada me dejo ir con la primera de las levanta polvos, no queda nada de mal iniciar con “Los jefe de jefes” o con el Rey de la música Ranchera; el gran Chente Fernández, o la mejor una banda al estilo de Kapaz de la Sierra, la Patrulla 81, o Banda Machos, huy…..eso de entrada pone en que pensar a mi audiencia y el teléfono de cabina no deja de sonar, la bienvenida a lo mejor me lo da una chica con una de esas cuentiadas que te invitan a algo más, “hola papi que rico se te oye, tu vos me vuelve loco, dame tu cel, quiero tenerte en privado”, jajajajaja, río y le digo pero de veras que eres atrevida, que te vas a dar, “bueno hay que probarlo, pero antes que sigas poneme, estos celos de Vicente y también la sorpresa de los Tigres”, así transcurre el turno con mucho ambiente y por su puesto con mucha audiencia , no solo en El Salvador, sino en todo el mundo con nuestra transmisión a través de la web.
Vale la pena sacrificarse tres horas, que bien me las pudiera pasar con todas mis cheros, pero no, como dice mi jefe en Diario El Mundo, a “la voz de caramelo” de Victoria, desde el viernes le están sonando las cacerolas y esperándolo con la banda regimental, jajajajaja…..solo río y después mi compañera Liseth, insiste en que le cuente una de esas “leyendas urbanas de la cabina” que ella llama, así todas llenas de morbo, ha; si supieras lo que hice el fin de semana, “cuéntame” dice, no “eso es privado señora” le respondo.
En fin la radio me ha dado la oportunidad de conocer mucha gente desde la persona más humilde, hasta el más alto funcionario, igual; mi trabajo como periodista que hago desde hace diez años me ha permitido realizarme y haber logrado un lugar de privilegio en el periodismo salvadoreño.
Agradezco a Dios y a toda mi gente que ha creído en mi en estos 15 años de hacer radio y que fue el trampolín para llegar hasta aquí, claro de una forma muy humilde y sencilla y respetando a todos los que me rodean.
Gracias a Radio Victoria, que me permitió iniciar el proyecto en 1993 y con mucho orgullo, digo que soy muy privilegiado de ser el único que ha sobrevivido de aquella primera generación de locutores y fundadores de la radio.
Empezamos de cero y hoy con mucho sacrificio, esfuerzo, perseverancia y humildad, nos hemos ganado un lugar de privilegio en nuestra audiencia, agradecer a todos nuestros radioescuchas que son muchísimos en Estados Unidos, Canadá, en Centroamérica, Suramérica, Europa y en todo el mundo.