lunes, 22 de septiembre de 2008

EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA

Familiares acusados en 20% de abusos a niños

Ima Guirola, del Instituto de Estudios de la Mujer “Norma Virginia Guirola de Herrera” (Cemujer), acaba de recibir una llamada. Era la madre de una niña de tres años que dice, en sus palabras, que su papá la tocó.
Ella ya no quiere tener problemas y evalúa no seguir con más demandas. Le tiene miedo a su esposo, un exonerado de agresión sexual agravada por el Juzgado 1º de Paz de Mejicanos y que, sin restricciones, goza de permiso para ver a su hijita.
El hecho habría ocurrido el 4 de septiembre pasado. “Es grave”, comenta Guirola. “Cada semana tenemos 20 denuncias semanales en la clínica de atención integral y del 50 al 60% son diferentes formas abusos sexuales”, denuncia.
La situación, dice, es más grave de lo que parece, cuando advierte que las denuncias de abusos ejercidos por familiares están aumentando. Añade que les llamó, de forma anónima, la tía de una niña que tenía sangramiento anal y les dijo su sospecha: su padre las abusa. Nunca supieron de quiénes se trataba.
En San Salvador, el 20% de las violaciones sexuales en menores de edad son cometidas por familiares en la propia casa de las víctimas, según informes de la Fiscalía General de la República. La fiscal Claudia Trigueros, jefe de la Unidad de la Unidad de la Mujer y el Niño, asegura que entre enero y junio de 2008, han judicializado 116 casos de abusos en menores.
De esa cantidad de casos abiertos en la sede central de la Fiscalía, 24 fueron violaciones cometidas por padres, hermanos, primos, sobrinos, padrastros y otros familiares.
Los expedientes iniciados por los fiscales han pasado a la fase de investigación (“instrucción”). La prueba básica es el examen médico legal a los menores y el sicológico, pero lo que nunca debe faltar es la entrevista a las víctimas. Son los que señalan a sus familiares.
Según el informe fiscal, su testimonio es una herramienta legal eficaz. La fiscal revela que jamás han tenido un caso en el cual los menores se hayan retractado de lo expresado en un principio.
Pero Cemujer señala una debilidad de estos testimonios: la apreciación de los jueces respecto a la declaración de un niño. “Nos preocupa la facilidad con que se pone en duda la declaración de las víctimas, aduciendo edad o interés económico, esgrimiendo la bandera de la sana crítica”, advierte Guirola.
Según estadísticas fiscales, sólo en San Salvador, mensualmente se han registrado entre 15 y 24 violaciones de menores.

Entrevista
Silvia Saravia de Hiraeta
Jefa de Unidad de Apoyo Multidisciplario de la Fiscalía
"Si el menor es tratado, probablemente sí logre recuperarse"

¿Qué atención que se brinda a los menores de edad que han sido abusados?
-Por un lado, la parte legal y por otro la psicosocial, para que tanto la familia como los niños, niñas y adolescentes puedan tener acceso a la parte de intervención sicológica para la recuperación emocional de las secuelas y la contención sociofamiliar.

¿Cómo se debe enfocar la terapia a un menor que ha recibido abusos sexuales?
-Va depender de la edad del niño o adolescente que haya pasado por esta situación. Buscamos que la persona tenga la posibilidad de poder trabajar su abuso desde la psicoterapia en varias sesiones terapéuticas dentro de la institución y que se le pueda dar un tratamiento que le permita al niño identificar o trabajar emocionalmente toda esa situación de abuso que ha vivido.

¿Es posible la recuperación emocional de un niño violado?, ¿o siempre vivirá con esa tragedia?
-El tratamiento es a largo plazo. Si la persona tiene la posibilidad de trabajar ese abuso que ha vivido, probablemente sí logremos que la persona logre recuperarse, si no en un 100%, (en menos), porque de hecho el recuerdo no lo podemos quitar, pero sí le permite a la persona poder hacer un plan de vida en el cual no le perjudique esa situación de abuso que ha vivido.

¿Es cierto que alguien que haya sido violado en su niñez tiende a ser un violador en vida adulta?
-Es en un porcentaje. Lo que sucede es que, si se tiene acceso a la intervención psicosocial o psicoterapéutica, para trabajar el abuso sexual que ha vivido hay mucha más probabilidad de recuperación de la persona y que no tienda a ser la repetición de su propio abuso. En alguna medida sí se corre el riesgo de que pueda darse la repetición o que se pueda de alguna forma revivir ese evento traumático vivido a través de la agresión hacia otra persona.

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