

Pareciera un cementerio y no un centro penal que alberga a delincuentes con extrema peligrosidad y agresividad, un régimen de encierro total que pone a temblar hasta al más temido de los reos.
En “Zacatraz” como también le conocen al Centro Penitenciario de Seguridad de Zacatecoluca, los reclusos tiene el denominado horario tipo, todas sus actividades diarias están programadas, hasta para ver el sol deben esperar su turno.
Para recibir la luz del día lo hacen en grupos de ocho y 16 en un tiempo de 20 minutos, luego deben regresar a sus celdas, el único acceso de aire es a través de una ventana.
Largos pasillos en cada uno de los cuatro sectores son recorridos por los reos al momento de ser llevados a una actividad. Deben caminar exclusivamente por una línea amarilla; tienen prohibido salirse de ella.
Ninguno de los internos puede salir de un sector a otro sin que no sea registrado minuciosamente, al igual que el custodio que lo traslada.
Es un penal donde todas las actividades están controladas por más de 90 cámaras que componen el sistema de circuito cerrado, sin dejar de lado los sensores de movimiento, de calor y de humo.
Por la tranquilidad y silencio que se percibe en los largos pabellones el ambiente suele ser pasivo, no se siente pánico al transitar en el interior del recinto en comparación al cierto grado de temor que no deja de sentirse cuando se ingresa a penales como el de Mariona, donde los reos deambulan a su antojo por todas las instalaciones.
En "Zacatraz" nadie tiene el movimiento absoluto, ni el director del centro que es la máxima autoridad puede hacerlo, para acceder a cada una de las áreas las puertas solo pueden abrirse mediante una tarjeta cuyo código es exclusivo para determinada persona.
Las medidas de seguridad extremas son tan minuciosas que ni cuando los internos van a charlas de tratamiento, servicios médicos y otras actividades deben estar esposados.
Los sicólogos han encontrado una característica principal en los internos de se reclusorio. No aceptan la responsabilidad de su crimen y eso los hace inadaptables y agresivos, causa suficiente para someterlos a un tratamiento intensivo.
El régimen de seguridad de Zacatecoluca con capacidad para 400 presos, con sus procedimientos y componentes tecnológicos, evita que los internos puedan agredir o intentar alguna fuga.
No hay antecedentes de un reo que hay logrado fugarse, cada uno de los movimientos son controlados a través de un circuito cerrado de televisión.
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