Entrevista de Mauricio Funes/publicada en Diario El MundoEl candidato a la presidencia por el FMLN, Mauricio Funes, asegura que no construirá un sistema socialista ni a corto ni a largo plazo. Descarta alinearse con Hugo Chávez o con Estados Unidos.
El gran dilema que muchos sectores se preguntan es ¿quién va a tener el poder si resultara electo presidente?, ¿Mauricio Funes o el FMLN?
Este dilema no tendría razón de ser porque los procesos electorales en nuestros países y El Salvador son muy claros. Se elige presidente, no partido de gobierno. La Constitución, que es la que establece las obligaciones del Presidente, no le da ninguna atribución al partido de gobierno. Queda a discreción del Presidente el rol que va a jugar el partido de gobierno.
Es un tema que hemos conversado en el FMLN y el FMLN ha sido claro: convertirse en un partido de gobierno no significa vaciarse en el gobierno, significa colaborar con el Presidente para ser una gestión pública honesta y transparente, que recoja los ejes estratégicos del programa de gobierno. Yo entiendo que exista tal dilema porque estamos acostumbrados a un sistema de partidocracia, donde los partidos se vacían en los aparatos que van a gobernar. Al ganar la elección, Mauricio Funes se convierte en Presidente. El partido de gobierno se limita a ser un colaborador en este esfuerzo.
¿Cómo podríamos definir a Mauricio Funes en su estilo de gobierno de llegar al poder?
Abierto, de amplios consensos, porque estoy convencido que a El Salvador lo salvamos todos. Implica un gobierno que no escatime esfuerzos para construir alianzas posibles políticas y sociales. A mí me preocupan, más que las alianzas políticas, las sociales.Yo no puedo tener el control sobre el comportamiento mezquino que tengan algunos partidos que, en una actitud revanchista por haber perdido el poder, especialmente ARENA después de 20 años de ejercerlo, quieran bloquear el trabajo del Ejecutivo. Apelaré a que después de estas elecciones, cuando ARENA pierda el control del Ejecutivo, que (ARENA) no quede en manos de la camarilla que lo ha gerenciado a lo largo de estos cinco años.
He tomado contacto con algunos dirigentes de ARENA, Dirigentes que no tienen nada que ver con la conducción actual del partido. Si ustedes se fijan, en la bancada legislativa, hay también algunos que representan al presidente Calderón Sol, a Hugo Barrera; con esos líderes se puede llegar a un acuerdo nacional para dirigir el país. Las alianzas políticas se pueden construir (incluso) con el actual partido en el gobierno. No tiene por qué convertirse en un enemigo acérrimo con el cual no puede ni verse la cara. Pero lo que más me importan son las alianzas sociales porque, si algo vamos a tener que manejar con mucha habilidad, son las necesidades insatisfechas a lo largo de 20 años.
Hay mucha gente y organizaciones sociales que creen que Mauricio Funes convertido en Presidente tiene la varita mágica para resolver todos los problemas del país y no es así. Habrá problemas que no se pueden resolver ni siquiera en cinco años. Estos cinco años serán de negociación del Presidente con todos los sectores, poniendo énfasis a los sociales, sindicatos, productivos, gremiales empresariales, con quienes tenemos que crear un gran acuerdo para poder gobernar.
Hablando de estilos, sus detractores hablan de que usted es arrogante y prepotente, y que ello presupone imponer decisiones.
Yo no he impuesto decisiones. Yo trato de empujar aquellas decisiones que considero sensatas, racionales y razonables, y que emanan de un análisis objetivo de la realidad. Lo primero que hice fue construir un equipo de trabajo, nombré a Alex Segovia. A él le asigné la tarea de asesorarme en temas económicos. Las opiniones que recojo de diferentes sectores las tomo muy en cuenta.
Yo no impongo decisiones, las discuto. Si debo enfrentar obstáculos, ha habido un proceso previo de discusión. La idea de que soy una persona arrogante se ha construido a lo largo del desarrollo de mi ejercicio periodístico. No tenía otro camino. Debí enfrentar presiones muy fuertes. Yo he evolucionado desde que fui nombrado candidato. Ya no soy Mauricio Funes periodista; ahora soy Mauricio Funes candidato y que el contacto con la población lo ha sensibilizado. Ya conociéndome, no soy arrogante. Me gusta el consenso.
¿Qué es posible ceder en una negociación y qué no estás dispuesto a ceder?
No estoy dispuesto a ceder nuestros principios programáticos. No estoy dispuesto a ceder en la erradicación del sistema de privilegios. ARENA ha ejercido el poder con una visión del poder patrimonialista. Como que si el poder es patrimonio de los jefes del poder y quienes le rodean, y se convierte en sus agentes para llevar a cabo políticas públicas de los patrocinadores económicos. Yo no estoy dispuesto a canjear la existencia de este sistema de privilegios. Al señor (Carlos) Slim en México, le pedimos que confíe en el país. ¿Qué fue lo que me dijo él? “Yo no le tengo temor al FMLN, a ningún gobierno, siempre y cuando el gobierno me deje trabajar”.
Yo estoy dispuesto a respetar las leyes y, si respeto las leyes, me tienen que dejar trabajar. Yo le dije: “Reglas del juego claras, si eso es lo que quiere, téngalo seguro”. Sin privilegios para nadie, el aparato de gobierno al servicio de todos, no de unos pocos. Eso no estoy dispuesto a canjearlo. Una parte del presupuesto público tiene que destinarse al área social: ese es el otro punto que no estoy dispuesto a canjear.
No puedo transar el no combatir la corrupción y el crimen organizado. Lo que sí se puede negociar es en la gradualidad de algunas medidas. El gobierno del presidente Saca, o no ha caído en la cuenta, o sí ha caído en la cuenta, ha sido tremendamente irresponsable, porque hoy que estuve en Suramérica, platiqué con el presidente Lula y el economista, y me decían: Nuestro gobierno tiene un plan de contingencia. El presidente Saca pidió: apretémonos el cinturón y comamos menos. Lo que hay que darle es liquidez a la economía. Podemos ceder la gradualidad de las medidas según los intereses de todos.
Hablando de este sistema de privilegios que quiere erradicar, ¿va a permitir que esos empresarios sigan ganando licitaciones?
La queja de todos ellos (empresarios) es la misma: “No queremos más ese sistema de privilegios. Queremos participar en una licitación con igualdad de oportunidades. No queremos que el funcionario de gobierno encargado tenga una carta sobre la mesa orientada a favorecer a determinado empresario porque el empresario tiene comprada la voluntad del funcionario”. Hay evidencias. De eso se trata, de eliminar ese sistema de privilegios.
Casi siempre, los amigos de la prensa y los analistas ponen atención en el rostro de los ministros, viceministros, pero por regla general la corrupción está en los cuadros medios, es en donde se ejecuta.
Si encuentra rasgos de corrupción en este gobierno o administraciones anteriores, ¿va a perseguirla?
Claro. Si llego a ganar la elección presidencial, voy a heredar el gobierno. Lo primero que tengo que hacer es una auditoría para ver en qué condiciones heredo el gobierno. Si hay responsabilidades administrativas, las vamos a perseguir, y si derivan en penales, habrá que hacerlo.
Si no, nos convertimos en cómplices. Imagínese un ministro me dice: Hemos encontrado estos rasgos de corrupción. No le puedo decir: paremos eso. Eso no significa que habrá cacerías de brujas como se suele entender cuando hay cambio de gobierno. No puedo perder tiempo en andar persiguiendo delincuentes de cuello blanco, pero sí hay que sentar precedente. Algunos casos emblemáticos habrá que exhibirlos públicamente. No voy a tolerar corrupción en gobiernos anteriores, mucho menos en mi gobierno.
Algunos gobiernos de izquierda en América Latina, una vez llegan al gobierno, han promovido reformas constitucionales que redefinen el gobierno para seguir en el poder, ¿has considerado ese tipo de cambios?
No está considerado. Estoy a gusto con nuestra Constitución y quiero que se cumpla. La Constitución de 1983 y las reformas que pusieron en vigencia los Acuerdos de Paz nos permiten la construcción un Estado democrático y de Derecho que responda a las exigencias que nos está planteando la población.
Además, para aquellos que consideran que soy una especie de caballo de Troya, no podemos reformar la Constitución. La misma Constitución establece los seguros para ello. En primer lugar, esta Asamblea va a quedar más o menos como la actual. Estoy seguro que el FMLN va a ganar más diputados, pero se va a necesitar de los diputados de derecha para reformar la Constitución.
Si eso fuera a la inversa, me sintiera tranquilo. ARENA tiene que sentirse tranquila. La Constitución dice claramente que el régimen político jurídico no puede ser reformado. No existe en mis pretensiones hacer lo que sea necesario para prolongar mi periodo presidencial. Me gustaría acabar con las responsabilidades que me he trazado, pero las circunstancias históricas irán definiendo el paso. No voy a seguir el ejemplo de otros gobiernos de izquierda de América Latina.
Sé que el presidente Chávez está empecinado en prolongarse en el poder, el presidente Evo Morales también, el presidente (Rafael) Correa. Pero lo que ha funcionado o no para el resto del continente no tiene por qué funcionar para El Salvador. Desde el Ejecutivo, no voy a promover una reforma con el propósito de preservarme en el poder por un periodo más, ni siquiera estoy pensando en la reelección, mecanismo democrático en varios países.
Hablando de temores, algunos han hablado de que un gobierno de Mauricio Funes estará cargado de vendettas, revanchas históricas, ¿qué le dice a esos comentarios?
¿A qué tipo de revanchas le puede tener miedo la población? El FMLN se comprometió públicamente a no promover ninguna reforma constitucional que ponga en riesgo la existencia institucional de la Fuerza Armada. Vendetta en contra de la Fuerza Armada, ¿por qué? Si la Fuerza Armada se ha modernizado, ha evolucionado en estos 17 años. Tampoco estamos promoviendo juicios contra militares que durante la guerra fueron acusados. Ese es un expediente que yo no pienso mover.
Yo no me puedo tirar los cinco años persiguiendo militares. No puedo tirarme cinco años abriendo una caja de Pandora donde seguramente la derecha, en un afán de revancha a decir “bueno, si se abren expedientes en contra de militares, que se abran expedientes en contra comandantes del FMLN”... No podemos pasarnos los cinco años en eso. Tenemos que crear un clima de reconciliación. Soy más de la idea de que la Ley de Amnistía debería de transformarse en una Ley de Reconciliación Nacional.
No se trata de ninguna vendetta, no se trata de perseguir a nadie, se trata de desmontar el sistema de privilegios porque eso sí es nocivo para el país, la democracia y la economía social de mercado. Vean qué paradójico: el partido que le ha apostado al mercado resulta que es el que más en la práctica ha afectado al mercado.
El partido que más está en contra de la intervención del Estado es el que más ha utilizado el poder del Estado para intervenir en los asuntos económicos para favorecer a un grupo económico en detrimento del resto de los empresarios. Eso es intervención del Estado. Eso es keynesianismo puro. Muchos problemas tenemos para perder el tiempo en revanchismos. Y, si hay alguna intención de parte de alguien dentro del FMLN, al final éste va a ser absorbido por la corriente dominante del FMLN.
La guerrilla salvadoreña tuvo un componente ideológico marxista que en alguna medida sobrevive en dirigencia y base del FMLN. ¿Qué es lo rescatable para usted del análisis marxista?
Yo no estoy interesado en rescatar el marxismo leninismo. Yo estoy interesado en rescatar un análisis sensato y razonable de la realidad que nos planteen nuestras responsabilidades y limitantes. Yo suscribo una recomendación que me hizo Alex Segovia en el sentido que la economía no se puede ver desde la ideología. Lo que tenemos que hacer es modernizar la ideología al cambio de las circunstancias.
Aquellos que, en el pasado, apostaron que el fin del capitalismo iba a sobrevenir finalmente se equivocaron. Han demostrado una gran capacidad de recomposición incluso en crisis que parecerían anticipar su destrucción.
Yo no puedo pasar por alto que hoy los países que no se suben al carro de la globalización quedan sumidos en el atraso. Eso sí, debemos crear condiciones para que un país vulnerable como el nuestro no se vea afectado por la globalización. Hemos dicho: vamos a respetar los acuerdos comerciales. A mí no me preocupa el tema del marxismo.
Respeto a los compañeros que en el FMLN mantienen una filosofía marxista. El presidente Lula no se planteó como desafío eliminar los resquicios de marxismo que pudieran haber en el Partido de los Trabajadores (PT). Lo mismo está ocurriendo en el FMLN. Aquellos que se quieran seguir arropando en el marxismo, que se arropen en el marxismo.
Yo me arroparé en aquella visión de mundo que me permitan hacer un gobierno eficiente, que resuelve los problemas de los sectores más vulnerables. Trabajaré para que en el país se generen más riquezas, pero también que haya política redistributiva de la riqueza. Si para eso es útil el marxismo o no, es secundario.
Hay personas de la base del FMLN que ven el comunismo como objetivo, aunque no se implemente de un día para otro…
En la base, hay quienes que pueden tener esa concepción, pero al final de cuentas la concepción tiene que ajustarse a la realidad. No son las ideologías las que nos van a permitir conducir el país. Si en la base hay quienes abrazan el marxismo o consideran que en el país se puede construir el comunismo que lo sigan pensando…
¿Y si los que piensan así están en la dirigencia del FMLN?
En la dirigencia nadie piensa eso.
¿Aunque en los estatutos se hable claramente de socialismo?
Lean los estatutos del PT y también se habla de socialismo. Es el ideario de un partido. Si usted lo que quiere saber es que si, durante el gobierno de Mauricio Funes se va a construir el socialismo, no se va a construir el socialismo. Y, si lo que quiere saber es si el gobierno de Mauricio Funes va a crear las condiciones para que a largo plazo se construya el socialismo, tampoco vamos a crear las condiciones. Lo que vamos a crear son las condiciones para que a mediano y largo plazo construyamos una sociedad democrática, justa y solidaria, llámesele como se le llame.
¿La democracia es la forma de gobierno, pero el sistema económico cuál es?
Será un sistema económico justo y solidario. A mí no me interesan los conceptos que muchas veces generan distorsiones. Creo en un modelo de economía social de mercado, creo que ese es el modelo que más le conviene al país.
ARENA dice que practica ese modelo. En 20 años he visto cómo han evolucionado los ideólogos de ARENA de economía de mercado a economía social de mercado, pero no la han construido. Si hubieran construido una economía de mercado, estimularían la libre competencia. Lo han intervenido.
Si hubieran construido una economía social de mercado, no sólo le apostarían al mercado como asignador eficiente de recursos, sino enfatizarían en el componente social. El sistema económico que se deriva de la Constitución es la economía social de mercado, pero el Estado tiene un rol para combatir los abusos que se generan en el mercado. Ese es el que voy a implementar.
¿Cómo conciliar esa visión, muy cerca al gobierno de Lula, con la histórica cercanía de dirigentes del FMLN a Fidel Castro y Hugo Chávez? ¿No apuestan ellos a ese modelo?
No le apuestan al modelo cubano, no apuestan al modelo venezolano. Corrijamos eso de “histórica cercanía”. La cercanía del FMLN hacia el modelo Lula y al PT es anterior a la cercanía de algunos dirigentes del FMLN con el presidente Chávez. El FMLN y el PT son fundadores del Foro Sao Paulo. El presidente Chávez ha entrado a la palestra política apenas hace 10 años sin partido.
Eso de cercanía lo atribuiría a los últimos años. La economía brasileña ha crecido a pesar de los perjuicios cuando asumió el poder. Lula dio señales de confianza. Él dijo: veamos cuáles son los márgenes de maniobra, qué señales de confianza tenemos que mandar para que el capital no se vaya. Eso es lo que estoy haciendo. No hay condiciones de construirlo (el modelo de Chávez).
Nosotros no tenemos petróleo, moneda propia. La relación visible es por la empresa que se ha constituido, pero de ahí no pasa la relación. Ese modelo funciona en Venezuela. Incluso, hay componentes que no están funcionando. Habrá componentes de Lula que funcionan; otros, no.
¿Esto implica que ni Hugo Chávez ni Fidel Castro influirán?
Ningún gobierno. Te faltó agregar en la lista: Ni el presidente Lula, ni la presidenta Bachelet, ni el presidente Obama. Ahí tenemos un vínculo mucho mayor, histórico (Estados Unidos). Yo no voy a seguir recetas o patrones de comportamiento político o gestión pública que funcionan en otros países.
¿Qué tipo de relación implica esto con Cuba o Venezuela?
La misma que tenemos con Guatemala, Honduras, México, Estados Unidos o Brasil. Claro, esto marca un hito en la historia porque no hemos tenido relaciones con Cuba. Pero somos el único país de América Latina que no tiene relaciones con Cuba. Todos tienen. Miren el gobierno exitoso que ha hecho Martín Torrijos, el gobierno de Leonel Fernández. Tienen relación con Cuba.
¿Qué diferencia habrá entre la relación que tienen la dirigencia del FMLN con Cuba y la relación del gobierno con Cuba?
El FMLN seguirá teniendo como partido las relaciones que ha tenido con el Partido Comunista actual, como la que ha tenido con otro partido de izquierda de América Latina. Pero eso no tiene por qué condicionar la relación entre gobiernos. Yo tengo que separar al gobierno del partido.
Escuchamos a Nidia Díaz hablar de la posible integración de El Salvador al ALBA, pero ¿Mauricio Funes no alineará su política exterior con Hugo Chávez?
No. No se va a alinear a nadie. Es un principio en la Constitución y en nuestra plataforma de gobierno. Creemos en la libre autodeterminación de los pueblos y los pueblos responden a sus propias necesidades, no a alineamientos con fuerzas extrañas. La opinión de Nidia la dio en un contexto diferente. Yo no voy a gobernar al país dejando al FMLN a un lado. Tienen que colaborar, pero al final las decisiones las toma el Presidente.
¿Por qué razones un gobierno se alejaría de la política exterior de Venezuela?
Si el alineamiento con Venezuela nos supone un distanciamiento de Estados Unidos. Aquí no se trata de escoger si Chávez u Obama, o Venezuela y Estados Unidos, ambos pueblos son solidarios y ambos gobernantes son respetables. Espero de ambos una actitud de respeto a mi ejercicio presidencial.
Si el presidente Chávez intentara –y estoy seguro que no lo hará, porque ha dado muestras de acercamiento– un alineamiento, sería un punto que alejaría. Insisto, estoy seguro no se dará porque hay señales que provocarán un acercamiento entre Venezuela y Estados Unidos.
¿Cuál es el perfil que tendría el canciller?
Una persona conocedora del entorno internacional. Yo no creo en los sistemas bipolares, sino multipolar. Necesitamos un canciller que comprenda esa filosofía, que abogue por una mayor integración centroamericana. Aunque su competencia no es económica, debe estimular mayor estrechamiento comercial con los países centroamericanos. Significa buscar otros polos de atracción de nuestras inversiones. Debe entender que no se trata de una política exterior alineada a un país o a un bloque de países. El Salvador no sale solo de esta crisis. Necesita de otros países.
En los últimos años las organizaciones colombianas del narcotráfico eran las que se encargaban de enviar fuertes cargamentos de droga hacia Estados Unidos y ocupaban como puente el territorio salvadoreño y los demás países de la región centroamericana.
Un día de estos, estando en mi turno sabatino en
Para muchos analistas políticos el bloque de gobiernos socialistas en Latinoamérica, ya está consolidado, pero modestamente me atrevo a decir que esa consolidación aún está por llegar y puede quedar unánimemente establecida el próximo 15 de marzo, si en El Salvador, Mauricio Funes, candidato a la presidencia por el FMLN, obtiene ese triunfo ya muy anunciado por las principales casas encuestadoras.
No se, pero al culminar un año siempre me invade la tristeza, me pongo melancólico; y por eso me termino refugiando en la cabina de la radio, porque la música es la única que me mantiene a flote, quizás esto es lo más ridículo que alguien pudo haber escuchado, pero en los últimos 11 años me ha funcionado.